Barco Majestuoso

Hace una semana fue que llegamos al bello puerto para pasar las vacaciones de Semana Santa, un descanso  muy merecido por todos los que nos encontramos en este lugar. Como es habitual con las casas que se encuentran cerca de los hoteles en Acapulco y en la línea marítima, lo normal es bajar a la playa durante todo el día y pasar las horas en mar, arena y alberca aprovechando así los rayos de sol que recaen en este lugar de manera tan peculiar y que tuestan la piel de una manera única.

Durante la vacían han sucedido cosas que son habituales y que suceden cada vacación, sin embargo no todo ha sido rutinario y han pasado un par de acontecimientos únicos de esta vacación en particular. Una de estas sucedió ayer mientras estaba acostado en el camastro de nuestra playa cuando se acerco un yate de dimensiones mayúsculas muy cerca de las olas cuyo nombre era “ Henry V”.  El buque era tan magnifico que rápidamente averigüe sobre su procedencia. Resulta que el buque venia en un viaje que había comenzado en la costa sur de Inglaterra y  se encontraba de paso en Acapulco.

Al ver este buque de cerca, pude calcularle no menos de 195 pies, lo que como es natural le hace un trasatlántico a bordo del cual aparentemente venían personas relacionadas con la reina de Inglaterra. El buque me pareció que recibió un muy buen nombre cuya majestuosidad hace honor al verdadero Enrique V de Inglaterra quien consiguió la gran victoria en contra de los franceses en Azincourt, una de las batallas mas famosas en la historia militar inglesa cuya fama fue inmortalizada en la obra de William Shakespeare que porta precisamente su nombre, conocida por la documentación shakesperiana del discurso del rey antes de la batalla.

En el año de 1415, el reino de Francia se encontraba en guerra con Inglaterra en un conflicto que hoy en día conocemos como la “Guerra de los Cien Años”. El motivo de la guerra se era la invasión inglesa de los territorios del norte de Francia ya que la corona británica demandaba esas tierras por derecho ancestral, algo a lo cual naturalmente se opuso la monarquía francesa con todas sus fuerzas. En ese tiempo, los caballeros franceses eran considerados los mejores del mundo y también donde más de estos había, haciendo de ellos una fuerza formidable e incluso, para muchos, invencible.

Sin embargo, Enrique V rey de Inglaterra tenia otra visión completamente diferente  sobre los caballeros franceses. Mientras que les respetaba como fuerza conjunta, sabía que su victoria previas, mismas que les habían dado su fama, eran su mayor debilidad ya que estas les habían llenado de ego, un ego que muchas veces les hacia subestimar a sus enemigos. Aquel día de octubre de 1415, Enrique V y su ejército -7 veces menor- despedazaron a la flor de la caballería francesa.